Parte de ellos...

día 137

Y sentado solo en aquel bar, tomandose lo que sería su quinta copa de whisky de la mañana, comenzó a sonar Que puedo pedir de La Oreja de Van Gogh. Y entonces lo entendió, nunca más dejaría que le faltara gracia al hablar de amor.

10 comentarios:

  1. esa canción me ha traido recuerdos de mi tierna preadolescencia xD :)

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  2. Ojalá tuviera tiempo para poder leer todas las entradas, de momento te sigo desde hace unos dias, y me gusta! enhorabuena por el blog, esta muy bien.
    Besos!

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  3. Amor...
    Cortita pero bonita :)

    DISFRUTA!!

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  4. Me gusta mucho tu blog :) Y por eso .. te voy a seguir ^^
    pasate por el mio, si tienes un ratito libre
    http://luur-plm.blogspot.com/
    un beso.

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  5. Con los ojos ya lo decimos todo:) seguro.

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