Parte de ellos...

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día 280

Esta mañana me he quedado dormida. Mi reloj estaba parado en una hora diferente. Y yo me encontraba totalmente desorientada. Me he pintado los labios de rojo. A veces tengo la sensación de que hago eso, vestirme de fuera hacia dentro. Como si ponerme una chupa de cuero y pintarme los labios de rojo fuera a otorgarme una personalidad nueva. Como si fuera a sacar fuerzas de donde no las hay. Quizás así es como empezó la historia y ni si quiera yo lo sabía. Quizás hoy es el día en el paso de ser P. a cualquier otra letra del abecedario.

día 135

-¿Y que pasa si alguna se enamora? - se le ocurrió preguntar a P. una mañana.

-Ya veremos que hacer cuando ocurra.- contestó S.

Y eso día llegó. D. pensaba que era el hombre más maravilloso del mundo. Pero claro, para gustos los colores. M. lo encontraba un chulo, engreido y prepotente. A B. le resultaba horroroso a la vista, mientras que H. no podía creer que tuviera tan mal gusto para vestir. Algunas le encontraban demasiado entrometido, otras demasiado alto. A unas cuantas les caía simpatico y a otras incluso les gustaba. Pero eso lejos de animar a D. solo le hacía sentirse celosa. Así que se llegó a una conclusión, se enamorase quien se enamorase seguirían huyendo igual. Pobre D..

día 129

Lo que empezó como el mejor plan de huida del mundo ha terminado por volver a V. majareta. Y es que todas esas personalidades que inventó para que nadie la siguiera jamás viven ahora en su cabeza. Y si todos sabemos lo dificil que es ponerse de acuerdo dos, imaginaros lidiar con 27. I. que no quería que la siguiera nadie y ahora tiene todo un abecedario detrás.

día 122

Si Audrey Hepburn está chiflada en Desayuno con diamantes mucho peor está Q., que ni si quiera puede elegir que zapatos ponerse por la mañana sin terminar discutiendo durante al menos media hora. Y es que elegir zapatos es un ritual, algo así como elegir quien manda. Tacones, piden algunas. No por Dios, se oye enseguida, las Nike. No, las Converse rosas. Ni hablar, las negras. Yo voto por las Dr. Martens. ¿Con el calor que hace? Las sandalias de cuña. Sí, claro, para que me caiga y me mate, las romanas planas...
Y así sin parar hasta que, no sé sabe muy bien como, una vence sobre las demás y por fín N. se puede calzar.

día 84

A. caminaba por la estación con paso decidido. Llevaba una bonita gabardina color crema anudada a la cintura, gorro rojo de lana y unas enormes gafas de sol. Los labios a juego con el rojo del gorro por supuesto. Subió al tren. De pronto una mano le agarró el hombro.

-Disculpe, ¿nos conocemos?

-No, que yo sepa no.- contestó A. mirándole por encima de las gafas y dejando al descubierto unos enormes ojos azules totalmente inolvidables.

-Pues me parece a mí que sí. Se hacía usted llamar B. y jugaba a ser una femme fatale cuando en el fondo era un cacho de pan.

A. se quedó mirando al infinito mientras una bonita media sonrisa adornó sus labios.

-Si, esos dicen de B., lastima, hace mucho que no se deja ver por aquí.- Y acto seguido se dio la vuelta y se marchó.

día 54

Siempre terminaban discutiendo. Y es que Z. tiene muchisima clase y opina que C. es una arapienta. Aunque P., que es algo así como el termino medio, siempre intenta reconciliarlas, hasta que aparece J. que no puede evitar vurlarse de Z. por ñoña y ponerse de parte de C.. Y eso que estas peleas no son nada comparadas con las broncas entre N. y E., la una por vaga y la otra por estudiosa, ambas creen que la otra las hace perder el tiempo. Y eso que todas estan en su cabeza. A lo mejor L. si que tiene motivos para salir huyendo.

día 48

A M. le gusta creer que por cambiar de nombre puedes cambiar tu forma de ser. Por eso cada día elige una letra del abecedario y se hace llamar así. Nunca repite la misma letra dos días seguidos. Pero este plan de huida tan fantastico solo se mantiene si cada día estas en un lugar diferente. Y de momento funciona, ya ha visitado Nueva York, París, Madrid, Milan, Barcelona, Praga, Los Angeles, Roma y cientos de ciudades más. ¿Y de que huye V. si puede saberse? Pues de ella misma como todos.