Parte de ellos...

día 266

Pulsar el botón de reset. Marcharte lejos. Pasar la tarde en un aeropuerto. Respirar ese aroma a idas y venidas donde se reflejan las partes bonitas de la globalización. Hablar un idioma que no es el tuyo. Sentarte durante horas a mirar como da vueltas a tu alrededor el sol de medianoche. Pasar frío a mediados de agosto. Llenar una maleta de jerseys de lana que, en cierto modo, te recuerden de donde vienes. A veces necesitas que tu vida vaya más deprisa. Y a mí no me queda nada para empezar a moverme.

día 265

Cuando le conocí se me coló dentro, sin que yo me diera cuenta. Comenzó a crecer poquito a poco, expandiéndose y recubriendo cada rincón de mi cuerpo. Buscando cada lugar donde poder hacerme cosquillas, deteniéndose a contemplar todas las cicatrices, hurgando en cada recoveco de mi mente, queriendo cada vez más y más. Y, en cierto modo, yo lo alimentaba, tal vez de manera más consciente de lo que me guste asumir. No lo voy a negar, me encantaba mirar como crecía, susurrarle al oído que conocía un sitio mucho mejor para hacerme cosquillas que el que él acababa de encontrar o la forma con la que me acariciaba las heridas como si se trataran de marcas de guerra de una poderosa heroína. Y, ahora que me ha llenado por completo, ahora que no quedan más lugares por encontrar, me aterra pensar que le decepcione la ausencia de misterio, que se de cuenta que las cosas no son tan fascinantes como parecen cuando las descubres, y termine marchándose a explorar otros planetas.

Un favor

Hola bonitos :)
Vengo a pediros un favor, he sido seleccionada como finalista de un concurso de sinmaletas, si gano (hay 4 ganadores) sería embajadora Erasmus y tendría que grabar videos contando mis experiencias por Oslo, además de publicar en un blog. Pero para ganar necesito vuestra ayuda así que si podéis entrar aquí y votarme (no tardáis ni tres segunditos) por si acaso @llenand0vacios ha hecho una foto explicativa :D Además si queréis hacerme requetefeliz podéis haceros una foto con un cartelito en el que ponga "Paloma (@cuentosdeP) Embajadora Erasmus de @sinmaletas" y la subís a twitter mencionándome en el tweet a mí y a @sinmaletas :) De verdad que me haríais el favorazo del siglo.


Un besito y gracias de antemano ;) 

día 264

Estábamos tumbados en la cama desnudos, exhaustos, jadeantes y sudorosos. Entrelazados en alguna extraña postura más bien no muy cómoda. Manteníamos alguna conversación estúpida de esas tan típicas de después del sexo. No fumabas, tú nunca fumabas. ¿Fumas? Recuerdo que te di la frase más bonita de la historia, te la di y te dije: "Regálasela a alguna Lolita que te sepa enamorar". Siembre te han pegado las Lolitas, no me intentes engañar. Tú no te diste cuenta, pero era una trampa. No sé si te habrás atrevido a usarla, la verdad. Quizás el tono amargo de mi comentario destruyó por completo la frase anterior o puede que todavía no hayas sido capaz de asumir tus sentimientos hacia otra persona. Quién sabe. El caso es que la frase estaba contaminada, he ahí el truco. Contaminado conmigo, por supuesto, deje dentro de ella un poquito de mi esencia. El día que seas capaz de susurrársela a otra persona pensarás en mí. Lo siento, pero tenía que hacerlo, estaba segura de que si no, no lo harías nunca.

día 263

Entiéndeme, cuando digo "a veces te mataría" es porque lo haría de verdad. Luego, completamente manchada de tu sangre me sentaría en las escaleras a contemplarte. Y, loca por reanimarte, te llenaría de besos pensando que, como una Bella Durmiente cualquiera, vas a despertarte. Pero no lo harás. Ese será nuestro final, tan estúpidos como Romeo y Julieta, o incluso más.

día 262

De aquella noche siempre me quedará un recuerdo que me persigue. Es una simple imagen pero ya no recuerdo cuanto tiempo hace desde la última vez que cerré los ojos y no la vi. Sinceramente me encanta que lo último que vea antes de acostarme sea tu cuarto en penumbra y tú tumbado a mi lado en la cama, totalmente desnudo dándome la espalda. ¿Sabes? Te habría dibujado constelaciones en esa espalda, te habría escrito la historia de mi vida, te habría abrazado tan fuerte que no hubieran sido capaces de separarnos jamás.

día 261

Y así fue como, sin querer,
se nos hizo tarde.
Descubrimos que, tal vez,
no eramos inmortales.

día 260

Siempre estuvo obsesionada con los números, que no por nada se ganó su apodo de mujer exacta. Confiaba en que aparecieras en su vida un día 23, que tu matricula fuera un número capicua y que tuvieras exactamente un número primo de hermanos. Estaba segura de que las mejores cosas pasaban siempre los días primos y que su vida se comportaba como un grupo cíclico. Y es que cada uno intenta encontrar las señales del destino donde puede y ella eligió las matemáticas.

día 259

Había colgado una maceta con flores en el alfeizar de la ventana. Estaba más rubia, más serena y más guapa de lo que la recordaba. Había cambiado los muebles de sitio y en lugar de tener los libros amontonados por el suelo había comprado un buen número de estanterías que ahora adornaban cada habitación de la casa. Y, sin embargo, aquella foto nuestra que tanto la gustaba seguía colgada en el mismo sitio de la pared. Me invitó a un café en unas tazas que no conocía y, tras un rato en silencio, me miró y dijo:

-Cinco años de ausencia son demasiado tiempo.- Y supe que tenía razón.

día 258

Decías que ya no quedan soñadores como los de antes y yo siempre pensé que te hacía falta mirarte más en el espejo. Soñabas con construir miles de realidades paralelas y encerrarlas en cuatro palabras. Por construir, construiste una infinidad de castillos en el aire y los encerraste todos en mi cabeza. Una tarde de abril, tumbados en la terraza, después de una botella y medía de vino dijiste que con lo grande que era el universo y lo pequeño que era este planeta no entendías como no sentía claustrofobia. Después de aquel día nunca más te volví a ver. He oído que te marchaste lejos, que en Berlín conociste a una italiana y ahora te paseas por ahí de la mano de dos niñas que te llaman "vatti". Según parece te acostumbraste a la sensación de claustrofobia, siento decírtelo, pero, por muy lejos que te fueras, estás tan encerrado como yo.

día 257

Lo único que se oía en la habitación era el tic-tac de aquel viejo reloj. Tic. Un parpadeo. Tac. Me miras. Tic. Te miro. Tac. Nos sonreímos. Tic. Te muerdes el labio. Tac. Me acaricias el cuello. Tic. Me besas. Tac. Comienzas a quitarme la camiseta. Tic. Te desabrocho la bragueta. Tac. Lo que vuela es mi camiseta. Tic. Y le sigue mi sujetador. Tac. Nos escondo bajo el edredón. Tic. Tus dedos se deslizan por mi espalda. Tac. Y al final le ganamos la partida al reloj y es que conseguimos dejar de escuchar como nos robaba el tiempo.

día 256

La pobre María rebuscaba entre lo peor de la ciudad alguien que la cantara eso de "Agárrate fuerte a mí, María" que todos conocemos la historia de Enrique Urquijo. El problema es que siempre aparecía una molesta vocecita traicionera que decía: "Volveré por ti algún día, escaparemos de aquí" y la muy estúpida sonaba exactamente igual que la voz de Ethan.

día 255

La mañana era clara y fría, hacía apenas unos minutos que había amanecido y unos cuantos rayos de sol intentaban abrirse paso entre las densas nubes grises. Llovía a mares. En el silencio de la habitación lo único que se escuchaba era el sonido de las gotas golpeando contra los cristales. La calle estaba desierta y yo no podía dejar de mirar. Una hilera de coches aparcados en batería, un gato sobre el contenedor de basura y la parada de autobús, como de costumbre, a rebosar de carteles publicitarios. De repente les vi, acababan de doblar la esquina y saltaban de un lado a otro como si bailaran, calados hasta los huesos y sin dejar de reír. Ella con botas de agua y un chubasquero a juego. Él con una camisa que chorreaba agua y unos vaqueros que más de lo mismo. Les vi y no lo pude evitar, sin pensármelo dos veces coloqué unos altavoces lo más cerca de la ventana que pude, rebusqué entre mis viejos cds, subí al máximo el volumen y abrí de par en par las ventanas. El rockandroll de los idiotas, haciéndole competencia a la lluvia, lo inundó todo. Y aquella pareja vivió un momento que, a día de hoy, aun me sigue dando envidia.

día 254

Recuerdo un día que llegué a tu casa y tú no parabas de llorar. Yo ya había aprendido que era mejor no preguntar. Entonces de repente te levantaste y dijiste:
-The show must go on.
Te secaste las lágrimas te pintaste una sonrisa con el pintalabios rojo más fuerte que encontraste y saliste a comerte el mundo. Arrastrandome a mí del brazo.

día 253

Una chica de esas hecha de frases de canciones. Más bonita que ninguna, siempre sin frenos, tuvo mucha prisa y se salió más de una vez. Se veía reflejada en la letra de cada canción porque sigue pareciendo la chica más triste de la ciudad, sin rumbo y sin dirección. Sueña con que el día menos pensado se te lleven la tormenta y el tiempo y nada te pueda salvar. Que la pobre calló sin quererlo en tu gravedad y no sabe como escapar de este ritual de enfados y canibalismo estúpido. Y por mucho que intente salir luego piensa que ¿para qué? si cada vez que vienes la convences, la abrazas y le hablas de los dos. Y, sin que ella pueda evitarlo, a las tres de la mañana en tu contestador nunca pasa por un caballero, y mucho menos por una dama. Vale sí, puede ser cierto que se equivoco pero es que a ella esto la supera. Tenlo claro, si hay ascensores prohibidos, también hay pecados compartidos. Pero no te preocupes, es la historia de su vida, una huida hacia delante. Que puede parecer una tontería pero es su forma de esconderse, porque la resulta más fácil que otros hablen por ella que decirte lo que realmente piensa. Así que, por favor, no la tomes a broma y párate a escuchar cada canción que te ponga.