Parte de ellos...

día 255

La mañana era clara y fría, hacía apenas unos minutos que había amanecido y unos cuantos rayos de sol intentaban abrirse paso entre las densas nubes grises. Llovía a mares. En el silencio de la habitación lo único que se escuchaba era el sonido de las gotas golpeando contra los cristales. La calle estaba desierta y yo no podía dejar de mirar. Una hilera de coches aparcados en batería, un gato sobre el contenedor de basura y la parada de autobús, como de costumbre, a rebosar de carteles publicitarios. De repente les vi, acababan de doblar la esquina y saltaban de un lado a otro como si bailaran, calados hasta los huesos y sin dejar de reír. Ella con botas de agua y un chubasquero a juego. Él con una camisa que chorreaba agua y unos vaqueros que más de lo mismo. Les vi y no lo pude evitar, sin pensármelo dos veces coloqué unos altavoces lo más cerca de la ventana que pude, rebusqué entre mis viejos cds, subí al máximo el volumen y abrí de par en par las ventanas. El rockandroll de los idiotas, haciéndole competencia a la lluvia, lo inundó todo. Y aquella pareja vivió un momento que, a día de hoy, aun me sigue dando envidia.

7 comentarios:

  1. Ojalá encontrarse alguien como tú cuando uno baila acompañado bajo la lluvia.

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  2. Un día me tocará bailar bajo la lluvia.

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  3. *----------------------*
    (notengopalabras)

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  4. Y lo mejor de todo es que contribuiste a ello. Me encantaría vivir un momento así y que alguien tuviera ese detallazo conmigo. Me encantó!! :D

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